lunes, 16 de diciembre de 2019


El rey del ring
   En un futuro bastante lejano dos gemelos de pelo castaño, cara muy blanca, ojos medianos y azules, boca y nariz pequeñas, orejas grandes, ropa de una pieza color azul claro y, un dato curioso, siempre hablan sincronizados; sucedió que estaban inventando una máquina del tiempo. Pero en el proceso de construcción algo ocurrió y los llevó al…1918 y al monte Everest.
     De repente se despertaron y vieron al rey de una sociedad perdida del monte.
     - ¿Dónde estamos?, ¿quiénes sois?, y lo más importante, ¿cuándo estamos? -se preguntaron los gemelos confusos.
     -Hola, soy…, soy…, el rey de esta tribu-dijo el rey.
     - ¿Nos podéis responder a esas preguntas? -preguntaron los gemelos.
     -Os responderé a una sola pregunta. -dijo el rey.
     -¿Cuándo estamos? – preguntaron los hermanos.
     -Año 1918- dijo el rey.
     Los hermanos se pusieron manos a la obra para reconstruir la máquina del tiempo para poder volver a su casa. En una semana ya estaba lista. Pusieron el año al que pertenecían y se llevaron al rey con ellos. Pero algo salió mal y no pasó nada, o si…
     El rey ahora tenía mucho músculo. Entonces un mensajero de otra tribu del monte Everest vino y dijo:
-           ¡Competición de lucha libre! A lo mexicano ya saben: máscaras, un ring y luchadores. – Anunció el mensajero.
     -Es nuestra oportunidad de volver a casa- Gritaron los gemelos.
     Resulta que el premio es un mineral que les faltaba para la máquina del tiempo
-         ¡Competimos! – Gritaron los idénticos.
-         ¿Pero quién es el luchador? -Preguntó el rey.
-         Usted, Majestad -Gritaron los doblados (o gemelos).
Y fueron practicando. Tras una semana estaban listos y fueron luchar.
Primera batalla:  ¡el rey contra el Tigre! ¡Señoras y señores, esto comienza! Tin, tin, tin.
      El Tigre tira el rey, pero este se levanta y le mete tremenda paliza.
      Ganador, el rey. -Comentó el comentarista.
-         Nada mal rey. – dijeron los gemelos.
-         No lo veis, es obvio que mi destino es el éxito. – Presumió el rey.
Tras una semana les tocaba el siguiente rival: La llama (de fuego).
Segunda batalla: ¡el rey contra La llama! ¡Señoras y señores, esto comienza!, ¡hagan sus apuestas! ¡claramente, solo si son mayores de edad! – dijo el comentarista. Tin tin tin.
-Te voy a apagar. – dijo el rey
Cogió un cubo de agua y ¡pum! Apagado, combate ganado.
-Fácil. – presumió el rey.
-Sí, sí. Como sea, hay que entrenar. – Dijeron.
Y como no… pasó una semana para el siguiente combate. Y este sería contra el águila.
-¡Señoras y señores!...
 Misma introducción de siempre solo que esta es la final el rey contra el águila.
El águila empieza fuerte va a por todas pero que ocurre un acontecimiento inesperado;  el rey coge al águila y… uno, dos, tres. Tin, tin, tin. Gana el rey.

-Gracias por el mineral. – dijeron los doblados.
-Sin vosotros no hubiese participado. – dijo el rey.



-Adiós. – Dijeron todos.
FIN


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