jueves, 23 de enero de 2020



 

MI ABUELA, ALICIA




Mi abuela Alicia nació el 14 de abril de 1937 en la Mierla, un pequeño pueblo de Guadalajara.

España estaba en guerra, era la Guerra Civil.

El 26 de abril, la ciudad de Guernica es bombardeada por aviones alemanes, donde hubo muchos muertos.



 

Los padres de Alicia son Mercedes y Félix. Durante la Guerra Civil y la postguerra, con las duras condiciones que se vivían, no pudieron cuidar de ella, Mercedes era miliciana y Félix estaba en el ejército republicano. Nunca llegaron a casarse.
 

 
Ilust

Alicia estuvo al cuidado de sus tíos Paco y Tere en Madrid, ya que su abuela Josefa (que era maestra en la Mierla) fue encarcelada por una traición que ella no cometió. Cuando Alicia tenía 7 años Josefa salió de la cárcel y pudo hacerse cargo de ella. Volvió a Romanillos de Atienza (Guadalajara) donde comenzó a dar clases Josefa de nuevo y allí creció con muchas carencias.


Cuando Alicia cumplió 11 años pudieron volver a la Mierla de donde eran. Su madre Mercedes iba de vez en cuando para visitarla, ella seguía luchando por la libertad durante la postguerra y seguía escondiéndose.

 Alicia conocía a José de siempre por el pueblo, comenzaron a salir durante tres años y luego se casaron.








Se casaron el 18 de octubre del 1954.



Alicia tuvo 3 hijos, Mercedes, Marcos y Alicia. Tuvieron unos años
muy difíciles en el pueblo, una mala época donde murieron los animales y los campos no daban nada. Tuvieron que emigrar a Madrid a buscar trabajo.

A José lo contrataron de peón albañil y Alicia tuvo que limpiar casas. Lo pasaron mal durante una época pero pudieron salir adelante.



Ya en Madrid, en 1961, como Alicia no había podido acabar los estudios básicos, se decidió acabarlos en los Marianistas, ya de mayor, donde también pudo hacer un curso de soldadora.

Aún teniendo título de soldadora de aparatos de radio, no le daban trabajo por estar casada y tener familia.


Ilustración 8: Alicia y José con sus hijos Alicia, Marcos, Maribel y Susana
 En 1972 y 1974 nacieron Maribel y Susana (mi madre).



 Alicia luchó por sacar adelante a toda su familia con multitud de trabajos.

Alicia tiene 10 nietos (Saúl, David, Gemma, Miguel, Verónica, Marcos, Joan, Héctor, Esther y Rodrigo) y un bisnieto (Julen).

Ahora Alicia tiene 82 años, disfruta de ellos, y de sus partidas a las cartas.



Héctor A. M.

jueves, 16 de enero de 2020


MI ABUELA
Mi  abuela nació el 30 de julio del 1941; su nombre es María del Carmen.
Fue una niña muy deseada por los padres, abuelos y tíos porque fue la primera niña de la familia.



Su infancia fue muy feliz, estuvo en el colegio de monjas Divina Pastora de Arenas de Sampedro.
Su padre era camarero y su madre trabajaba en casa.
Estuvo estudiando hasta los dieciséis años; con dieciocho años se marchó a Francia, donde estuvo dos años aprendiendo francés y cuidando niños.
Con veinte años volvió a España; sus padres  se habían mudado a Madrid dejando el pueblo.
Mi abuela Carmen estuvo  seis años trabajando para una agencia de publicidad con el nombre de Clarín.
Allí es donde conoció a mi abuelo Mario, con quien se casó y tuvieron tres hijos: Susana, Mario y José.   
 Sus hijos se casaron felizmente y está muy contenta con todos sus nietos que la quieren mucho. 
 




martes, 14 de enero de 2020


Mi yaya Paquita (abuela materna)
¿Dónde nació?

Nació en Moral de Calatrava (Ciudad Real) el 2 de octubre de 1929 y murió en Ciudad Real el 13 de agosto del 2014.

Herencia de su familia
Era hija de Agustín y Dolores y tenía un hermano que se llamaba Luis.
Sus padres eran dueños de varias fincas, vides, olivos situados en Moral de Calatrava y Valdepeñas. También tenían caballos, vacas, ovejas, panales de abejas…

La vida de mi abuela
Mi abuela era muy buena estudiante, aunque también muy revoltosa de pequeña y se dedicaba a jugar con los niños del pueblo con tirachinas, subirse a los árboles, investigar por el campo y diversas aventuras más.
Era una niña feliz, ajena a lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Cuando tenía 9 años y su hermano 7, su padre murió a los 90 años y su madre se quedó viuda a la edad de 50 años, dueña de una inmensa fortuna. Poco después, en plena guerra civil su madre siempre acostumbraba a ayudar a la gente del pueblo, sus criados, y demás en lo que podía y también a enseñarles a leer, escribir y algo de matemáticas.
Solía ayudar tanto a la gente, que un día llegó el hijo de un criado, al que querían como a su hijo en la familia, huyendo porque lo perseguían y su madre lo escondió.
Parece que hubo un chivatazo, como luego se vio, para quitarle todas sus posesiones. Alguien del pueblo que las envidiaba contó lo que estaba haciendo y cogieron a su madre y se la llevaron presa.
A mi abuela y a mi tío abuelo los  separaron y a ella (9 años) la llevaron a un orfanato de chicas con religiosas y a mi tío abuelo (7 años) a un orfanato de chicos de religiosos.
Con lo cual, a la edad de 9 años se quedó sin lo que más apreciaba en el mundo: sus padres, su madre y su hermano y la felicidad de vivir en su pueblo libre, sin preocupaciones y rodeada de todo el cariño del mundo.
La adaptación fue dura porque además era una de las más pequeñas, pero sacó el carácter de mujer fuerte y luchadora y la bondad que siempre le acompañó a lo largo de su vida y pronto se hizo su sitio y se ganó el respeto y cariño de todas sus compañeras y de las religiosas.
Ella fue muy feliz allí y además una de las religiosas hizo casi de su madre y es la que también la ayudó en su objetivo: Sacar a su madre de la cárcel, encontrar a su hermano y estar juntos.
Estudió un equivalente a Secundaria, porque no podía acceder a más, con muy buenas notas y luego Secretariado y, dado que era muy espabilada, perfeccionista, ordenada y tenía muy buena letra, consiguió el puesto de Secretaria del Presidente de la Diputación a la edad de 16 años. Después, sobre los 23 más o menos y habiendo estado viendo a su madre en la cárcel, conseguía sacar a su madre de la cárcel y encontrar a su hermano y estuvieron un tiempo juntos. Pero 6 años después de haberse casado mi abuela y tener a mi tía de 2 años, mi bisabuela murió de una subida de tensión en la calle con 60 y pocos años. Mi tío abuelo era alcohólico desde hacía mucho y mi abuela le ayudó en lo que podía, pero él no quería y se fue. Aunque mi madre lo buscó sólo lo encontró cuando le informaron de que había muerto.
Mientras la vida era complicada con una niña pequeña, trabajando fuera y dentro de la casa y sin reconocimiento como mujer prácticamente en ningún sitio donde los derechos los tenían sólo los hombres. Pero ella luchó y nunca dejó de luchar para conseguir sus metas con valentía.

Anécdotas de mi yaya
Después de llevar mucho tiempo trabajando y sin saber porqué y sin quererlo ni su jefe, ni ningún compañero, la echaron del trabajo para poner a alguien que era familiar de algún alto cargo político.
Con lo cual se queda en paro, pero ella quería seguir trabajando y consiguió un trabajo de operaria de salud y mientras trabajaba y embarazada de mi madre se sacó una oposición de auxiliar de enfermería como funcionaria de la Diputación y con la plaza nº 1 fue enfermera de psiquiatría hasta su jubilación a la edad de 65 años.
Ella amaba su profesión y tenía una excelente psicología y los enfermos la querían y la respetaban. Pero fue un trabajo complicado porque al principio los enfermos no tenían casi medicación y era un trabajo muy peligroso. Pero ella siempre defendía a los enfermos y de hecho fue a juicio ella sola contra una monja jefa, que les hacía sufrir mucho a los enfermos y les hacía cosas inhumanas y ganó el juicio y en época de la dictadura donde los religiosos tenían mucho poder.
Al jubilarse le hicieron muchos homenajes de sus compañeros, jefes y empresa y los enfermos cada vez que la veían la paraban por la calle y la echaban mucho de menos.
Desde los 55 años aproximadamente tuvo problemas de cadera y finalmente la operaron con una prótesis y hasta el día de su muerte fue andando, aún con muletas y el médico siempre decía que no se había quedado en una silla de ruedas por su fuerza, vitalidad y coraje.
Ella fue una mujer trabajadora, no bien vista por la sociedad ni mucha familia, adelantada a su tiempo con muchas inquietudes de futuro y aunque tenía amigos de todas las edades tenía muchos más jóvenes porque decía que tenía más en común con ellos: aficiones (música, ideas, lectura, viajes) e intereses en general…
El sacerdote que iba a visitarla, cuando ya casi no podía salir de casa, dijo de ella al morir que era una de las pocas personas que podía decir que había conocido en toda su vida que siempre fue fiel a sus principios, siendo inquebrantables cualquier conducta que fuera en contra de ellos.

Y esta ha sido la historia de mi yaya Paquita.