jueves, 9 de abril de 2015

TRABAJO REALIZADO POR GUILLERMO


EL  VIRUS


Érase una vez, en una ciudad llamada París, donde me encontraba yo de paso haciendo  un máster de medicina, cuando escuché una noticia en la televisión. Decía que habían encontrado un cadáver con unas manchas de color verde; le llevaron al hospital para ver el porqué de esas manchas.  Lo estudiaron para ver que era y resultó que era un  virus muy peligroso que se contagiaba por el aire y por el agua en cuestión de segundos y que, al cabo de muy pocos días, podía producir la muerte de los infectados; y, en muy poco tiempo, la gente empezó a enfermar y a ir a los hospitales. Los doctores decidieron avisar a la población de lo que podía pasar si se ponían en contacto con el virus y ésta no se atrevía a salir de casa por miedo a infectarse.

Pero al día siguiente, mucha  gente se sintió mal, con mucha fiebre, dolor de cabeza y estómago y les empezó a salir unas pequeñas manchas verdes por todo el cuerpo.

Yo, que era médico, sabía cómo encontrar la cura y me quedé en mi casa donde tenía un laboratorio. Después de varios días y muchísimas horas trabajando en mi laboratorio, encontré la cura perfecta y fui al hospital con ella, donde había varios enfermos y los probamos con ellos y funcionó.  

Dimos la noticia por la televisión para que los infectados fuesen a los hospitales para vacunarse y poder curarse. La gente, poco a poco, fue confiando en que la noticia que les estaban dando era real y empezó a acudir a los distintos hospitales de la ciudad para probar este remedio que parecía milagroso, pero que era real y, al cabo de unas semanas, la población, ya recuperada, volvió a la normalidad.

Pasado el tiempo me dieron el premio Nobel de Medicina por haber conseguido la cura a esa increíble enfermedad contagiosa.

Pero al final todo esto sólo fue un sueño…

 


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