domingo, 8 de marzo de 2015

LUIGI Y TOBI, EL PERRO




Luigi era un niño que vivía en Venecia. Era rápido como un leopardo, fuerte como un gorila, listo como las ardillas y astuto como un zorro, pero lo que de verdad le apasionaba era los animales, sobretodo los perros. Quería tener como mascota un pero su madre era alérgica al pelo de perro, y su padre, simplemente los odiaba.

 

Solía estar muy triste a causa de eso y lo único que le consolaba era hacer las sombras de diferentes animales por la noche en su habitación.

 

Pasaba todas las noches en vela haciendo sombras. Una noche estuvo menos tiempo haciendo sombras a causa de sueño. Al acostarse… ¡vio que la sombra seguía allí! Y no solo eso, si no que la sombra se empezó a mover como una rápida gacela. Estuvo toda la noche jugando con el perro y al amanecer el perro desapareció.

 

Estuvo esperando a la noche del día siguiente para jugar; pero la sombra no apareció. Triste volvió a empezar a estar y las sombras volvieron a crear. Al hacer la del perro vio que otra vez se movía; así que Luigi supuso que, cuando la sombra se junta con un lugar en el que no se puede hacer sombras, esa misma desaparece y hay que volverla a crear en un lugar en el que se proyecte la sombra. Eso hizo, cada noche creaba al perro mediante sombras; hasta que un día se hartó y probó a crear una correa para el perro  y atarle a una zona de su habitación en la que siempre se puede proyectar sombras, y le funcionó.

 

Gracias a ese invento Luigi pudo tratar al perro como si fuera uno de verdad; le daba de comer, le sacaba a pasear etc. Incluso le puso nombre, le llamó Toby.

 

Así pasaron unos pocos años, hasta que la madre tuvo las pruebas de alergia y le dijeron que ya no tenía alergia al pelo de perro. El cumpleaños de Luigi era al día siguiente, así que los padres decidieron darle una gran sorpresa.

 

Al día siguiente los padres le estaban esperando en casa para esa sorpresa. Al volver del cole, vio que toda la casa estaba a oscuras, de repente se encendieron las luces y se escuchó un impactante grito… ¡Sorpresa! Los padres gritaron en coro y le dieron a su hijo el regalo, esa alucinante sorpresa… ¡era un perro! El niño, triste corrió a su habitación. Allí empezó a llorar porque le daba pena deshacerse  de su nuevo amigo, pues después les dijo a sus padres que devolvieran el perro a la tienda de animales. Los padres no querían discutir, así que eso hicieron.

 

Pasada la semana Luigi se arrepintió de sus actos. Paseando a Toby por la calle no se dio cuenta y Toby pasó por una sombra de unas casas al lado del río y la sombra desapareció. Luigi, despreocupado esperó a la noche para volver a hacerlo desaparecer. Al probar vio que la sombra no se movía ni ladraba… no hacía nada; hasta que se dio cuenta: Toby le dijo (mediante sombras) que como había pasado tanto tiempo con él, si volvía a desaparecer no volvería a poder aparecer. Triste fue a pedir perdón a sus padres por el comportamiento de la semana pasada y les rogó que le volvieran a comparar el perro.

 

Al final, Luigi era feliz con su perro de verdad (también llamado Toby) aunque él le seguía viendo como la sombra que le ayudó a ver lo que es el amor hacia lo demás y la amistad.

 


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