domingo, 8 de marzo de 2015

 
 

La tetera solitaria

 

Érase una vez una tetera que se sentía muy sola porque a su lado las tacitas no tenía.

Sólo su propia sombra la acompañaba cuando en la pared se miraba y a ella le contaba sus problemas y sus alegrías, que eran cada día menos.

Una de las tazas se había caído de la mesa partiéndose en mil pedazos y acabó en el cubo de la basura, sin que la dueña de la casa intentase, ni siquiera, pegar los trocitos y recomponerla.

Otras dos tacitas se las había llevado una vecina que se encaprichó con ellas y la dueña de la casa se las regaló.

Pero a la tetera nadie le había preguntado si ella quería desprenderse de sus tazas.

El caso es que la pobre tetera estaba cada día más triste porque sólo tenía a su sombra para hacerle compañía.

De las otras tres tazas que quedaban, una está en un mueble de la cocina como azucarero, otra en la sala de estar con caramelos para las visitas y la otra desapareció un buen día y nadie supo más de ella.

La tetera le contaba a su sombra que estaba segura de que la  tacita se había escapado viendo el negro futuro que le esperaba con una dueña tan insensible que nunca en su vida había tomado té.

A lo mejor, pensaba la tetera, la tacita había conseguido llegar a Londres en un barco y vivía en una casita muy feliz, con una familia que, todos los días, a las 5 de la tarde, tomase el té con pastas.

Con esa ilusión vivía la tetera y pensaba que quizás un día ella haría lo mismo.

Si no fuese por su sombra, ya se habría ido. Pero… ¿Qué sería de su pobre sombra si se marchaba en busca de una vida mejor?

No podía abandonarla y la sombra no parecía dispuesta a irse, siempre tan calladita, allí en la pared, sin molestar, sin discutir… Siempre escuchando los problemas de la tetera solitaria.

Un buen día, amaneció todo oscuro y la tetera se asustó porque no vio a su sombra. Pensó que la había abandonado hasta que, de repente, entró la dueña de la casa en la habitación y encendió la luz.

¡Allí estaba la sombra!

Ese día la tetera decidió que allí se quedaría para siempre porque entendió que había encontrado una amiga para toda la vida.

 

 

Candela Rueda

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario