domingo, 4 de febrero de 2018



El derecho de los trabajadores
La vida de Amaya y la gente de África

En la República Centroafricana el tiempo es horrible, hace mucho calor; un calor insoportable que nadie puede aguantar. Allí vive una niña llamada Amaya. Tiene 10 años, como yo, y es muy flaquita porque allí apenas pueden comer. Su raza es negra, tiene el pelo muy rizado, sus ojos son muy oscuros igual que su pelo, la ropa es un poco pobre porque allí, al igual que la comida, apenas tiene dinero para comprar ropa o telas e hilos para hacerse la ropa en su casa. Ella vive en una casa hecha con palos gruesos cubierta, por así decirlo, con rocas pegadas con barro y para el techo usa muchas ramas secas también pegadas con barro a las piedras;aunque por el aspecto que os imagináis pensaréis que se rompe con facilidad, no es así porque el barro de allí es muy resistente y pegajoso; más que barro yo lo llamaría lodo.

 También vive con sus amigos en su ’’tribu’’.


Como os he explicado antes, Amaya es pobre, como sus amigos.

Cuando sus amigos y ella se hacen mayores y ya tienen edad para viajar, se marchan a otro país para conseguir el buen trabajo que se merecen, porque nadie merece la vida tan dura como la de Amaya, la de sus amigos, la gente de su país y la de gente de muchos otros países.


fin

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