martes, 13 de febrero de 2018


LA HISTORIA DE RASHIM  

 (Ninguna Esclavitud)

Pablo es un niño de 10 años, que vive con sus padres en un pequeño pueblo de Granada. Llegó el día de su cumpleaños y sus padres y él fueron a una tienda  de deportes. Sus padres le compraron unas botas de fútbol como regalo.
Estaba muy contento  con sus botas nuevas e iba a jugar todas las tardes con sus amigos a un campo de fútbol que había en frente de su casa. 
Llegó el verano, y los padres de Pablo y él se fueron de vacaciones a la India. Le habían contado que era un país muy bonito; visitaron el Taj Mahal y también una esfera dorada que todos los habitantes del país visitaban cada día y se llamaba Matrimandir. 
Un día, cuando volvían de hacer un tour, al llegar a su hotel se encontró con un niño muy simpático. Le dijo que él es el que ponía las toallas a cada habitación y Pablo le preguntó: 
- ¿Quieres ser mi amigo?
Y el niño le dijo:
- ¡Claro. Encantado de conocerte!  
Pablo llevaba puestas las botas de fútbol que le regalaron sus padres y le preguntó a su amigo que se llamaba Rashim:
- ¿Quieres jugar al fútbol conmigo?
 Rashim  le dijo: 
- Me encantaría jugar contigo, pero estoy trabajando. Si quieres, cuando termine esta noche, echamos unos tiros a puerta.

Pablo se quedó extrañado, al saber que un niño tan pequeño  podía trabajar y además hasta tan tarde. 
 Llegaron las 10:00 de la noche y por fin se pudo encontrar con Rashim. Corrieron para jugar con la única luz de la luna. De repente Rashim se quedó fijamente mirando las botas de Pablo y le dijo:

– Yo he fabricado unas botas como las tuyas.

Pablo se quedó alucinado por lo que le acababa de contar Rashim. Se quedaron hablando toda la noche y Rashim le contó cómo era su vida, trabajando desde muy pequeño para poder llevar dinero a su casa para que él y sus hermanos pudieran comer. Pablo se quedó impresionado al escuchar la triste historia de su amigo.  Subió corriendo a su habitación y les contó todo a sus padres.
Pablo decidió que nunca más compraría botas de fútbol hechas en ningún país en donde obliguen a los niños a trabajar. Desde ese día la familia de Pablo envía a Rashim dinero para que él y sus hermanos puedan ir a la escuela y puedan  comprar comida sin tener que trabajar.
 

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