domingo, 8 de mayo de 2016



GARRAS

 Hace muchos años, en Francia, en un pueblo tranquilo en el que nunca pasaba nada, había una plaza, una pequeña plaza.
Por aquella zona vivía un niño llamado Noah, que vivía con su familia su hermano mayor Rodrick, su hermano pequeño llamado Sebastián, su madre y su padre. La madre se llamaba Gaze y el padre Joan. A aquella familia la llamaban los Charon .Noah era un niño alto, delgado pelo castaño, ojos marrones y siempre llevaba una camiseta azul con un mono encima, zapatillas rojas casi siempre las llevaba sucias porque muchas veces salía a jugar al barro, él tenía el pelo rapado. Noah tenía 11 años  su hermano pequeño tenía 7 años y Rodrick 15 años. Rodrick y Noah se llevaban muy bien (solo a veces) porque muchas veces se hacían rabiar entre ellos.
Noah ya estaba cansado porque siempre le pasaba lo mismo,  se levanta se lavaba la cara, se lavaba los dientes y desayunaba. Se vestía, cogía la mochila, le daba un beso a su padre, a su madre, a Sebastián y, a veces, a Rodrick. Se iba andando al colegio, tardaba como unos  15 minutos, llegaba al colegio, volvía para comer, luego hacia los deberes y, si le daba tiempo, cuando los terminaba se ponía a jugar con un cochecito nuevo que le regalo su padre el día de su cumpleaños. Luego, cuando su madre le llamaba para cenar, rápidamente recogía su mesa e iba; al terminar recogía su plato, se iba al baño, se lavaba los dientes y leía un poco en su cama. Cuando su padre le decía que era hora de irse a la cama daba un beso a su madre y a su padre antes de dormir. Y eso todos los días.
 Pero un día todo cambio, porque una mañana de domingo en un caluroso día de verano, cuando  estaba desayunando, oyó una cancioncita que decía 
-¡¡¡VENIR TODOS AL CIRCO BENGALA!!!
Rápidamente Noah fue a mirar por la ventana y vio a un señor con un micrófono gritándolo.
Noah le dijo a sus padres muy entusiasmado.
-Mamá, papá ¿me dais dinero para ir al circo? 
Y sus padres un poco enfadados dijeron.
- Noah, ya sabes que esas cosas son muy caras y nosotros no nos permitimos el lujo de ir.
Noah disgustado y al mismo tiempo enfadado subió a su habitación.
Él se imaginaba un súper circo grandísimo. 


Noah estuvo toda la noche pensando en el circo.
Al día siguiente cuando se levantó volvió a oír la cancioncita pero esta vez decía otra cosa.
-¡¡¡¡HOY EL CIRCO BENGALA ESTA A MITAD DE PRECIO!!!! Y ESO NO ES TODO, TAMBIEN TENEMOS UN NUEVO ANIMAL EN EL CIRCO ¡¡¡UN TIGRE!!! LLAMADO “GARRAS” VENID RAPIDO ANTES DE QUE SE ACABEN LAS ENTRADAS.
Noah, Rodrick y Sebastian fueron corriendo hacia sus padres suplicándoles que les llevaran. Los padres, ya hartos, dijeron que sí pero que antes tendrían que sacar buenas notas en los próximos controles.
Todos los hermanos se pasaron día y noche estudiando para poder ir al circo.
El mismo día del examen les devolvieron los exámenes corregidos, los tres parecían muy contentos por sus notas
Noah saco un 9´5, Rodrick un 8 y Sebastián un 7´4.
Los padres estaban contentísimos por el esfuerzo que le habían dado, así que la madre no tuvo más remedio que irse a comprar las entradas para el día siguiente. Aquel día se le hizo el más largo de su vida .Cuando llegó el día Noah era el niño más feliz del mundo.
Fue corriendo hacia la cocina donde se encontraban sus padres y sus hermanos, al parecer, igual de contentos que él. La  madre le dijo que se tranquilizara; Noah se vistió rapidísimo pues tenía muchísimas ganas. Cuando estaban a punto de salir se dieron cuenta de que habían ido tan rápido que Noah no había desayunado, así que tuvieron que tranquilizarse y dejar que Noah desayunara .Por fin salieron; como no sabían cómo ir tuvieron que  coger un cartel de publicidad del circo (porque había muchísimos)
De repente oyeron una voz un poco chillona que decía de lejos.
-¡¡¡Anda, la familia Charon!!!  Hola.
Rápidamente Rodrick reaccionó y dijo.
-Mirad, si es Luis nuestro vecino.
Luis fue hacia ellos como una bala.
-Hola, familia ¿A dónde vais?
Noah pegó un grito diciendo:
-¡AL CIRCO A VER A GARRAS!
Luis se asustó un poco  al oírle gritarlo tan fuerte. Dijo.
-¡Qué bien! yo ya he ido. Ha sido súper divertido; Garras era precioso.
Noah ya no podía más y dijo a grito pelado.
-¡¡VAMONOS YA QUE VAN A CERRAR EL CIRCO!!
Luis se quedó un poco sorprendido, así que se despidió y salió corriendo porque tenía que coger el tren.
Noah estaba muy entusiasmado por ir. Al llegar Noah se quedó pasmado, era igualito a lo que él se había imaginado. Había un cartel en el que ponía “GARRAS”.  También había mucha cola pero de todos modos Noah estaba ilusionadísimo. Se fue con Rodrick a ver una jaula en la que había una cobra grandísima. No se dieron ni cuenta de que ya les tocaba y tuvieron que ir asique con el resto de su familia. Cuando iban a entrar un señor les pidió las entradas, la madre se las sacó del bolso y se las dio; él puso un sello y les dejó pasar.
Al entrar Noah se quedó pasmado, no era ni la mitad de bonito de lo que él se había imaginado. Todavía no había mucha gente, pero como algunas coreógrafas seguían practicando no se aburrieron.
-Mira, mamá- Grito Noah. -Hay una chica haciendo cosas con ese aro.
Pero antes de que la nadie pudiera contestar sonó un vozarrón que decía.
-¡¡BUENOS DIAS A TODOS!! ¿QUE TAL?
Y todo el público gritó:
-¡BIEN!
El vozarrón volvió a sonar diciendo:
-MUY BIEN. AHORA VAMOS A EMPEZAR EL ESPECTACULO. PRIMERO LES ENSEÑAREMOS COMO SE PUEDE ESTE ELEFANTE ¡¡¡LEVANTAR A DOS PATAS!!!
Todo el mundo se quedó boquiabierto, Noah incluido. Después de eso hubo muchos más espectáculos pero finalmente dijeron lo que Noah quería oír; era esto:
-Y AHORA CON TODOS USTEDES ¡¡¡GARRAS!!! EL MAGNIFICO TIGRE…
Todos aplaudieron, pero después hubo un silencio largo. Las luces se apagaron menos una que señalaba al centro del circo donde se vio una pequeñita  luz que cada vez se hacía más grande y más luminosa.
De repente todas  las luces volvieron y en medio del escenario había un tigre, un precioso tigre de corto pelo, y grandes ojos azules como el agua cristalina, larga cola y la mirada seca en un aro de fuego que había. Dando un susto a todos sonó una campana que hizo que el tigre se moviera y saltara bruscamente el aro que había. El tigre después de haber saltado seguía con la mirada seca. Noah pensó
-Ese tigre no parece contento ¿por qué será?
Después de eso Noah ya sí que se empezó a preocupar, aquel tigre, aquel precioso tigre, se encontraba mal. Se cayó al suelo pero nadie parecía darse cuenta. Noah empezó a alterarse porque Garras se encontraba mal y nadie parecía darse cuenta, más bien no les importaba. Noah pensó.
-¿Qué está pasando? ¿Por qué nadie reacciona?
Vino el jefe del circo y empezó a gritarle a Garras, a Noah se le acabó la paciencia y pegó un grito en medio del circo que decía.
-¿¿PERO QUE PASA AQUÍ?? ¿PORQUE NADIE REACCIONA? ¿NO VEIS QUE ESTAS GRITANDO A GARRAS?¡¡¡ HACER ALGO!!!

Ahora la mirada del tigre miraba a otro lado, miraba fijamente a los ojos de Noah,  Noah ya se había dado cuenta de que le estaba mirando. Aquellos preciosos ojos azules que le miraban pero no con desprecio sino con mucho respeto; esos fueron los mejores segundos de la vida de Noah. El jefe no pareció haberse dado cuenta de nada  pues estaba más preocupado gritando a Garras .Como pareció que nadie se dio cuenta de nada el espectáculo terminó. Noah estuvo todo el resto de día sin hablar, sólo pensaba en lo que había pasado. Al día siguiente Noah fue al colegio; la verdad es que no se enteró de nada, pues estuvo pensando en lo cruel que fue la gente por no haber ayudo a Garras.
 Unas semanas después Noah oyó que el circo se iba la semana siguiente, pero por la noche. Noah estaba contento, pero no porque se iban sino porque iba a salvar a Garras. Su plan era ir a la jaula de Garras para salvarle pero primero tendría que prepararse porque solo tenía una semana. Esto fue lo que hizo, rápidamente fue a la habitación de Rodrick y le cogió una mochilita que tenía de cuando él era pequeño, luego cogió un clip y lo abrió, también un gran trozo de carne fresca, le quitó un pasamontañas a su padre, ropa negra, una linterna y una navaja (sólo por si hacía falta)… Al día siguiente, cuando venía andando del colegio, oyó otra vez a oír a Florent decir desde un camión
 ¡¡Solo quedan seis días para que el circo Garras se vaya; aprovechad y venid que sigue a mitad de precio!!
Noah tuvo una gran idea al oír eso porque se le ocurrió que antes de hacer nada podría ir a espiar mientras el circo estaba en función, así que dejó los planes que tenía para el día siguiente; pero antes tenía que decirle una excusa a sus padres porque era demasiado pequeño para irse solo. Les dijo que iría con un amigo suyo a hacer los deberes juntos; los padres se lo creyeron, porque era una excusa muy buena.
Antes de salir Noah se metió en la mochila un libro para disimular, un cuaderno para hacer algún dibujo de algo sospechoso, una libreta para apuntar, una grabadora para grabar porque a lo mejor no le daba tiempo a escribir y dinero para pagar la entrada. Así pues se lo metió en la mochila, se despidió de sus padres y se dirigió al circo, cuando fue a entrar el mismo señor del otro día le puso el mismo señor; se dio cuenta de que Noah ya había ido al circo y se quedó mirándole; Noah no pareció haberse dado cuenta, entró con normalidad para no levantar sospechas. Antes de que empezara el espectáculo se metió debajo del escenario sin que nadie lo viese, entró al camerino y vio a mucha gente practicando, incluidos animales, pero Noah no tenía tiempo para ponerse a ver nada. Buscó rápidamente a Garras pues era a quien había ido a buscar. Cuando lo encontró vio que Garras estaba muy cansado y le hizo una foto; rápidamente vino Florent con cara de enfadado y amenazó a Garras diciendo:
-Como hagas algo mal te dejaré sin comer durante una semana
Menos mal de que Noah grabó todo eso. También lo escribió por si acaso se le borraba de la grabadora.
Garras tenía una carita cansada; Noah consiguió hacer una foto a eso. Esta fue la foto que sacó. A Noah se le saltaban las lágrimas e hizo un poco de ruido. Rápidamente Florent miró hacia donde estaba Noah pero como él había sido igual de rápido nadie le vio; pero Garras es como si le hubiera sentido y como sabía que le iba a ayudar, hizo como si nada. Noah siguió con su plan e hizo dibujos, grabaciones y apuntes. Antes de que se hubiera dado cuenta ya era muy tarde, era casi la hora de irse a comer.
Cuando fue a salir, intentando que nadie le pillara. Salió cuando Florent estaba presentando a Garras; pasó prácticamente al lado de Garras. Garras levantó la cabeza rápidamente para mirarle; volvieron a tener la última mirada de la otra vez. Le pasó preocupadamente  la mano por la cabeza a Garras mientras corría hacia la salida. Al salir no se veía nada, abrió su mochila y cogió la linterna; al encenderla no se creía lo que estaba viendo ¡¡ERA DE NOCHE!! Tardó unos segundos en reaccionar pero rápidamente salió corriendo. Mientras corría no miraba a ningún otro sitio que al suelo, sólo pensaba en Garras y en la bronca que le iban a echar al llegar a casa. Sus padres estaban en la puerta esperándole con cara de enfado. Lo primero que le dijo su padre fue:
-¿Dónde has estado? Hemos llamado a los padres de tu supuesto amigo y nos han dicho que no estabas con ellos ¿es eso verdad Noah?
Noah no contestó por miedo de que le castigaran, así que dijo lo primero que se le vino a la cabeza.
-Mamá, papá, me he ido a jugar con Luis. Lo siento mucho; no lo volveré a hacer.
Los padres parecían habérselo creído y ni siquiera le castigaron.
Noah tenía mucho que hacer porque, claro está, tenía que ir a salvar a Garras porque después de lo que había visto no quería que le volviera a pasar nada.
Al subir a la habitación lo primero que hizo fue coger la mochila que preparó el día anterior; también metió la linterna que se le olvido. Se la probó para ver si era cómoda.
También hizo un plan de cómo entrar y la salida por la que había salido hace un momento le iba a servir de mucho para escapar si pasaba algo. Rápidamente se fue a cenar y cuando ya estaba en la cama tuvo un sueño,  el peor sueño que te puedas imaginar; pasó lo siguiente
Noah entró en el circo y vio que estaban pegando a Garras. Garras estaba todo manchado de sangre porque el jefe le estaba pegando. Noah se levantó de un golpe con una lágrima en la cara. Noah no podía más; estuvo toda la noche pensando en Garras.
La mañana siguiente Noah estaba un poco desanimado pero al mismo tiempo no, porque sabía que esa noche iba a salvar a Garras. Esa noche era la mudanza; cuando Garras estuviera en la jaula le sacaría.
Otro día más Noah no aprendió nada porque sólo pensaba en Garras.  Fue corriendo a casa, como ya sabéis se tarda 15 minutos, pero no ese día Noah sólo tardo 5 minutos porque fue como una bala. Era Diciembre y anochecía antes y eso daba mucha ventaja. Nada más llegar les dijo a sus padres que le dolía la tripa y que no le molestaran.
Cerró la puerta de su habitación, se puso ropa negra y su pasamontañas, cogió una cuerda y fue deslizándose poco a poco. Mirando que nadie le viera, fue corriendo al circo. Vio de lejos cómo metían bruscamente a Garras en una jaula. Garras sabía que Noah estaba allí y que le iba a salvar. Cuando Florent se fue, rápidamente Noah corrió hacia Garras con el clip preparado.  Al llegar metió el clip en el candado, lo giró y, por muy imposible que suene, el candado se abrió.  La puerta se abrió lentamente pero Garras no se tiró encima de Noah para matarle; simplemente se acercó para olerle. Noah se dio cuenta de que tenía el trozo de carne, lo sacó de la mochila pero no pareció funcionar porque ya Garras le seguía pero se lo dio para reponer fuerzas. Un rato después oyeron pasos y algunas voces. Noah no reaccionó pero al parecer Garras sí porque con ayuda de la cabeza le echó para arriba y le puso en su espalda. Salieron corriendo pero  por desgracia Florent les vio y les persiguió. Noah sentía el aire en la cara y era como si todos sus problemas se fueran. Llegaron a un callejón; ahí se quedaron quietos para recuperar el aire pero no por mucho tiempo porque un policía les encontró y dijo:
-¡DIOS MIO, UN TIGRE!
Mientras se sacaba una pistola del bolsillo Garras hizo un sonido algo así:
-ARGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG
El policía se calmó un poco, pero sin bajar la guardia. Noah dijo preocupado:
-Por favor, no le haga daño. Es mi tigre Garras
El policía se quedó un poco descolocado porque no entendía nada de lo que estaban diciendo. Agarró su moto y dijo:
- No os mováis, voy a por el dueño del circo ¿Cómo se llamaba? ¿Flore, Flora? Bueno da igual lo que importa es que no os mováis de aquí; voy a buscarle. Garras y Noah se quedaron solos. Al rato vino el policía diciendo que no sabía dónde estaba el jefe  Noah le contó lo que en realidad había pasado y que tenía todas las conversaciones grabadas, etc. El policía parecía muy preocupado porque era un caso grave pero lo primero que tenían que hacer era meter a Garras en una jaula porque no le podían pasear por la calle como si nada. Paso como una media hora y el teléfono del policía sonó. El policía lo cogió, estuvo un rato hablando y luego, cuando terminó, les conto esto:
-Me acaba de llamar mi sargento. Me ha dicho que han encontrado a Florent muerto en la carretera por ir con mucha velocidad por la carretera.
Noah se quedó alucinado. Tardó unos segundos en reaccionar. La verdad, Noah no estaba triste pero tampoco contento; no le importaba.
Ahora tocaba llevar a Noah a su casa porque llevaba como un día fuera de casa. El policía le acompañó hasta su casa. Al llegar la madre dijo:
-No sé lo que ha hecho mi hijo y espero no saberlo porque seguro que ha pegado a alguien o ha robado algo, pero sea lo que sea mejor no saberlo. Noah sube a tu cuarto y esta noche te quedas sin cenar.
Noah se quedó alucinado porque no sabía que había hecho mal (aparte de escaparse dos veces).
Pero el policía no quería que eso se quedara así y dijo:
-No señora, al revés su hijo es un héroe; sin él ahora mismo estarían maltratando al famoso  tigre Garras.
-¿Qué?- Dijo la madre alucinada.-¿Qué está pasando aquí? ¿Mi hijo es un héroe? Noah, ¿me quieres decir que está pasando aquí?
-Sí, mamá. Pero ahora mismo no puedo; llevó una noche sin dormir. Necesito irme a la cama; mañana te lo cuento ¿vale?
-Sí,  mejor. Me temo que yo también me tengo que ir a la cama porque no me encuentro bien. Muchas gracias policía por haber traído a mi hijo hasta casa, buenas noches.
Al día siguiente Noah le contó todo a su familia, toda su aventura: como salvo a Garras y también cuando se montó encima suya y se le ponía el aire en la cara. La familia se sintió bastante orgullosa de tener un hijo como Noah.

 Pasó un rato y llamaron al teléfono. Noah lo cogió; era el policía diciendo que todo estaba arreglado. Habían detenido al personal del circo y que Garras estaba a salvo en la selva, en su habitad. Cuando colgó Noah sí que se sintió un héroe  de verdad y aquel día en el colegio todo el mundo le llamaba “el salvador”.
A la semana siguiente llamaron al timbre, abrió Noah. No se podía creer lo que estaba viendo; estaba ahí plantado Garras, quieto, sin nadie alrededor. Noah se acercó, le dio un beso en la frente diciendo:
-Tú eres mi tigre; tú eres mi Garras.

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