sábado, 7 de mayo de 2016



       El niño loco

Hace tres años en un pueblo, a un niño llamado Óscar, le llamaban “el niño loco”. Le llamaban así, porque se creía que se había dado un golpe en la cabeza de pequeño.

¿Era eso verdad?

Óscar era moreno, alto, un poco gordito; era muy majo y siempre tenía las mejillas sonrosadas.

Un lunes por la mañana Óscar se marchó al colegio; ahí estaba una de sus mejores amigas esperándole. Esa niña se llamaba Carla; siempre estaba a su lado en los malos momentos y en los buenos, también.

Óscar en clase tiraba la goma por la ventana, rompía los lápices, pintaba en las paredes…

Antes del recreo Óscar corrió hacia Carla gritando:

-        ¡Soy Tarzán. Oh, oh, oh! “.

Carla le dijo que bajase el volumen porque le castigarían sin patio,a lo que Óscar le respondió:

-       Vale, pero ¿nos tiramos por el suelo y luego explotamos nuestros zumos?



Carla le respondió :

-       ¡Nooooooooooo! Y mejor bajamos ya al patio porque Ana y Therese nos van a llamar la atención.

Carla estaba preocupada por Óscar porque al final iba a pasar algo grave.

Una niña llamada Andrea se puso a insultar a Óscar; Carla lo defendió:

-       ¡Para, Andrea! No puedes meterte con la gente sin que te hayan hecho nada.

-       Si puedo porque soy más popular que él, así que…- respondió Andrea.



Los dos se fueron al patio y dejaron a Andrea en paz.

En el patio Óscar estaba muy nervioso porque iba a pegarle un susto a su amigo Ignacio.

Cuando Ignacio bajó, Óscar saltó y le pegó un susto. Ignacio se cayó para atrás y se torció el tobillo; Óscar gritó y se marchó haciendo el orangután. Carla corrió a ver a Ignacio y a la vez a Óscar.

Óscar estaba llorando porque se le había olvidado como hacer de Dora, la exploradora. Carla le dijo:

-       ¿Pero qué pasa con Ignacio? Se ha torcido el tobillo. Él es más importante que hacer de “Dora, la exploradora “.



Óscar le respondió gritando:

-       ¡No, y déjame en paz, vale!

Carla se marchó corriendo con los ojos lagrimosos al patio. Óscar gritó y corrió hacia Ignacio. Óscar le dijo a Ignacio:

-       Tonto ¿porque te rompes el pie ahora? Carla se ha enfadado conmigo.

Ignacio respondió:

-        Pues es tu culpa por asustarme y a Carla le has gritado. Ahora déjame en paz.

Óscar corrió a clase y se sentó en la última silla para que Carla no le viese. Carla se giró para buscar a su amiga Cristina y vio a Óscar; entonces se dio la vuelta rápidamente. Óscar gritó y Ana, la maestra,  le castigó.

Cuando estaban comiendo Óscar le tiró migas de pan a Carla mientras se comía con las manos el arroz y Carla le cogió del pelo y los dos se pusieron a pelear como locos. En el segundo patio Carla y Óscar se sentaron juntos durante 13 minutos. Carla se disculpó por lo que había hecho pero Óscar se puso muy rojo, tan rojo como un tomate, y le dijo una cosita en el oído.

-       Carla ¿sabes porque siempre me comporto así? Pues es que…

Me gustas y no puedo controlarme;  aparte de que ayer me pegué un tortazo y que de pequeño me tropecé con una roca y me estampé contra el suelo.  Es por eso por lo que me comporto así.

Carla se puso colorada y a la vez contenta y ella le respondió:

-       Tú también me gustas, y eso explica el moratón que tienes en la cabeza ¡ja, ja, ja!

Aquí acaba nuestra historia sobre el niño loco; pero no estaba loco, estaba loco de amor. (Pero lo de su golpe también tendría su efecto).

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